Con la llegada de Juan Pablo II al Papado simultaneamente se configuro un nuevo orden mundial y aparecieron fenomenos politicos, sociales y economicos que generaron factores de desestabilizacion dentro de los Estados, planteandole nuevos objetivos a su diplomacia pontificia y asumir nuevos desafios como el dialogo diplomatico y la mediacion en el marco de una diplomacia de reputacion para la honestidad, a fin de optimizar su capacidad de resolucion de conflictos y emplear la diplomacia satisfactoriamente, lo que a su vez permitio una accion papal mas directa en los asuntos mundiales.