En estos dias he aprendido una valiosa leccion que quiero compartir: amar y conocer la ciudad que nos vio nacer es conseguir amarnos un poco mas a nosotros mismo, porque asi logramos descubrir de donde venimos y tratar de decidir hacia donde queremos ir. Cada vez que se acerca la temporada de vacaciones la gente planea un viaje que los saque de la monotonia de la “nevera” que, para algunos, es Bogota, sin detenerse a pensar en todo lo que esta ciudad y sus alrededores les pueden ofrecer. Para no ir tan lejos, a las afueras de Bogota hay un pueblo que todos conocemos por su hermoso mirador que se ha hecho famoso por sus tantas historias, una gran mayoria de amor: La Calera.