Hablar de Facundo Cabral es referirse a un sonido de protesta, a palabras motivadoras, a vivencias reflejadas en acordes y a una voz que acompana de sentimiento e identidad cada palabra, cada frase. Su recuerdo transporta al poder de creacion de una mente solitaria capaz de hacer que la sociedad reconozca que no importa si es de aqui o se es de alla cuando se trata de salir del silencio a traves del arte, ese que une a las personas y convierte sus cuestionamientos, sus reclamos, sus luchas y sus conquistas en un solo grito. Facundo fue un apasionado de esa fuerza del arte. Desde pequeno padecio, como muchos, las desigualdades de la sociedad, pero las vivio, como pocos, a su manera, para crear su propia version con letras de otros, suyas y de todos. Convirtio en versos las duras ensenanzas de la vida, el acompanamiento de sus semejantes, por ejemplo del jesuita que le enseno a leer y escribir en la carcel y el ejercicio de la libertad. Esos versos son su legado, y siendo de su autoria le pertenecen a este continente, que fue testigo de como esa misma injusticia en la cual logro sobrevivir y nacer gran artista, se llevo sin previo aviso al hombre, al bohemio, al ciudadano del mundo. (Introduccion de Brenda Jacome)