En el presente articulo se indaga por la produccion de los recuerdos de los hechos de violencia en dos municipios antioquenos que desde la decada del 80 han presentado alarmantes indicadores. Es asi como en el municipio de San Carlos se recuerdan los hechos de violencia en el marco de una sociedad catolica, con condiciones economicas homogeneas, con elites historicamente vinculadas al partido conservador, procesos acelerados de desarrollo y bajo dominios armados hegemonicos. En este escenario se construye un cierto consenso en el relato de la violencia que busca dignificar a las victimas y que resalta los altos costos de la confrontacion armada. En el municipio de Apartado se recuerda la violencia en el marco de una sociedad plurietnica, laica, marginal, en medio de procesos de desarrollo acelerados y dominios armados inestables. Alli se produce una memoria dividida marcada por identidades politicas, que rutiniza los hechos violentos y en ocasiones los justifica. Frente a estos casos se busca dejar la siguiente reflexion: ?que tipo de memorias se necesitan para no reproducir la guerra?