La intensificacion y expansion de los procesos globales del capitalismo sobre areas reservadas de la experiencia, la practica y el significado, ha motivado la problematica recolocacion de la capacidad critica y politica dentro de la academia occidental. Los Estudios Culturales exhiben ironicamente su despolitizacion en la medida en que no logran articular del todo su sofisticado proyecto teorico con la experiencia cultural; los discursos de oposicion -la izquierda, la vanguardia, el feminismo- han sido cooptados por el neoliberalismo como iconos de facil consumo. Ante tal estado de cosas, Olalquiaga sostiene que los modos de resistencia posibles provienen de uso tactico y critico de los mecanismo que el mismo capital ofrece -la apropiacion, la ruina alegorica y las tacticas de saboteo por ejemplo-, con el objeto de adaptarlos a las necesidades reales de la experiencia mas alla (o mas aca) de las politicas signadas por el capitalismo global.