En septiembre del ano 2000, la Organizacion de las Naciones Unidas (ONU) realizo la primera cumbre del milenio. En esta asamblea, realizada en Nueva York, fue aprobada una agenda de compromisos, firmada por 190 dirigentes mundiales, a la cual se conoce como Declaracion del Milenio. En esta declaracion, los responsables se comprometieron a “...liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y ninos, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema, a la que en la actualidad estan sometidos mas de 1.000 millones de seres humanos. Estamos empenados en hacer realidad para todos ellos el derecho al desarrollo...” [1]. Los objetivos propuestos se refieren a la reduccion del hambre y la pobreza, la ensenanza primaria universal, la igualdad de genero, la reduccion de la mortalidad infantil, y materna, la detencion del avance del VIH/SIDA y el paludismo, la sostenibilidad del medio ambiente y, finalmente, el ultimo, sugiere la creacion de una asociacion mundial para el desarrollo a traves de un compromiso que aune voluntad politica y recursos en forma de alianzas entre paises ricos y pobres. El cumplimento de dichos objetivos fueron fijados para el ano 2015 y tiene como referencia la situacion mundial de la decada de los noventa. Aunque existan muchos vacios en las metas establecidas, bajo la mirada critica de los movimientos sociales, sobre todo de mujeres, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) representan el compromiso mas ambicioso asumido por los gobiernos en una cumbre de la ONU. Asi, se eligieron como puntos para reflexion el hambre, la salud de las mujeres y de los ninos pasados ocho anos de la asamblea del inicio del milenio, el panorama no parece muy animador.