Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones generan una aldea global, olvidando sus implicaciones éticas; en donde las relaciones multiculturales e interculturales trascienden el plano de una ética social a veces no fortalecida. El artículo analiza el diálogo intercultural desde horizontes tecnológicos que afectan la condición humana. Se desarrolla una contrastación teórica de base crítica. Se concluye cómo el diálogo intercultural está marcado por una complejidad que ha dejado de ser un espectro para convertirse en destino