Introducción: En los últimos años, la importancia de la salud comunitaria ha aumentado, especialmente en contextos vulnerables. Metodología: Enfoque mixto, con diseño descriptivo, transversal y prospectivo. La muestra incluyó 385 habitantes de parroquias identificadas como vulnerables, seleccionados mediante muestreo por conglomerados. Los datos se recolectaron mediante un cuestionario diseñado al efecto y validado por especialistas. Resultados: El 29,9% de la muestra se encontraba desempleada y el 43,1% poseía educación secundaria. Los principales factores de riesgo identificados, fueron dietas poco saludables (29,9%), sedentarismo (29,6%) y hábito de fumar (27,3%). Las enfermedades crónicas más prevalentes fueron hipertensión arterial (33,2%) y diabetes tipo II (15,8%). El 25,5% de la población consideró la calidad del aire como mala y el 16,1% percibió el agua potable como inadecuada. En términos de estilo de vida, el 10,1% reportó inactividad física y el 28,3% tuvo una dieta de alimentos ultraprocesados. La satisfacción con el acceso a servicios de salud fue baja, con un 61,3% de insatisfechos o muy insatisfechos. Conclusiones: El estudio destaca la alta prevalencia de factores de riesgo, enfermedades crónicas y problemas ambientales en estas comunidades, subrayando la necesidad de intervenciones integrales para mejorar las condiciones socioeconómicas, los servicios de salud y el entorno ambiental.