La narrativa y la poética de César Vallejo apelan con frecuencia a una simbología que evoca a los Evangelios como un recurso para la realización de una teología política que entiende al cristianismo como congregación social, pero también como una resistencia cultural y una forma poética de conocer y sentir los problemas de una época, la miseria, la opresión y el dolor humanos de cara a una redención. La novela social El tungsteno es un ejemplo de resignificación política del cristianismo mediante la reconstrucción profana de la historia sagrada, en la violencia política, en las condiciones materiales de la vida y la opresión bajo el influjo del capitalismo extractivista.