Nunca antes, como ahora, habíamos dejado, consciente o inconscientemente, un rastro tan visible y continuo de las actividades, los tránsitos y las publicaciones que hacemos, dentro y fuera de Internet. Cuando hacemos una llamada desde el teléfono móvil o pasamos por calles, centros comerciales o eventos públicos donde hay cámaras de seguridad; cuando hacemos una búsqueda en Internet o publicamos en nuestra cuenta de la red social... En todos estos momentos generamos datos y se generan datos sobre nosotros. Hasta el momento, quienes más se han beneficiado del uso y la interpretación de estos datos son las empresas de servicios y venta, que intentan ofrecernos bienes y servicios adaptados a los patrones de comportamiento que detectan a partir del análisis de dicha información. Podríamos decir que utilizan los datos para tomar decisiones. Es lo que se denomina “business intelligence” o inteligencia de negocios. En este sentido, se crea una gran oportunidad para que en las instituciones educativas, se empiecen a usar los datos públicos que se generan y circulan a través de Internet, de las redes sociales y en particular de Twitter, como apoyo en la toma de decisiones asociadas a la educación.