Juan Pablo II no sólo expresó sus ideas políticas y sociales a través de Encíclicas y discursos, sino también a través de la diplomacia y diversas acciones cargadas de simbolismo. Acciones que tuvieron por objetivo mostrar como ejemplo a los pertenecientes de ambas religiones, la paz subyacente entre sus líderes religiosos. De lo anterior, aunque muchos datos biográficos y logros han sido tenidos en cuenta por los biógrafos de Wojtyla, el acercamiento generado entre cristianos y judíos es quizás uno de los puntos menos profundizados en las reflexiones históricas sobre la labor de Wojtyla.