Introducción: Las fracturas atípicas de cadera y fémur se reportan hace más de 15 años, algunas relacionadas al uso de bifosfonatos. Aunque la eficacia de este grupo farmacológico está bien establecida y su relación riesgo-beneficio es favorable. Algunos estudios han mostrado un riesgo mínimo, mientras que otros han indicado asociación clara, particularmente con el uso prologado de estos fármacos. Presentación del Caso: Mujer de 70 años, con Zoledronato 5mg/año por 5 años, dolor de 3 meses de evolución en tercio proximal de muslo derecho, intensidad 7-8 en EVA, exacerbado por el ejercicio, atenuado por el uso de analgésicos y el reposo, que limitaba la marcha. Durante una sesión de hidroterapia, presentó dolor intensidad 10 en EVA en la cadera derecha, asociado a sensación de inestabilidad. Al examen físico con dolor a la movilización, acortamiento, abducción y rotación externa del miembro inferior derecho. La radiografía de fémur derecho describió fractura oblicua desplazada y angulada del tercio proximal del fémur y la resonancia magnética del fémur izquierdo reportó marcado engrosamiento cortical regular, circunferencial, alcanzando un grosor de hasta 8 mm, sin hallazgos adicionales. Se realizó osteosíntesis con clavo cefalomedular, e inserción de clavo cefalomedular contralateral profiláctico. Comentarios: La literatura actual sugiere que el riesgo de fractura de cadera y fémur atípica aumenta con el uso prolongado de bisfosfonato y disminuye después de la interrupción del fármaco, persistiendo riesgo hasta 4 años después. Aunque existe controversia acerca del manejo farmacológico y quirúrgico, una cuidadosa semiología permite al clínico sospechar la entidad y realizar un estudio de confirmación. La co-evaluación ortogeriátrica facilitara la toma de decisiones y la pertinencia de intervenciones profilácticas como la descrita en este caso.