La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycoplasma tuberculosis la cual, inicialmente se aloja a nivel pulmonar, pero tiene la capacidad de provocar afectaciones extrapulmonares conforme avanza la enfermedad. En un paciente contagiado, la tuberculosis puede no manifestarse, pero cuando los síntomas se hacen presente estos pueden ser leves durante varios meses, y posteriormente van aumentando su gravedad.Con frecuencia las manifestaciones clásicas incluyen tos prolongada (a veces con sangre), dolor torácico, astenia, cansancio, pérdida de peso, fiebre, sudores nocturnos, y otros síntomas que dependen de la parte del cuerpo en la que la tuberculosis está activa.Durante el embarazo, la tuberculosis puede presentar complicaciones tanto para la madre como para el feto, lo que resalta la importancia de un diagnóstico precoz y un manejo adecuado. En la gestación, el tratamiento antituberculoso debe ser cuidadosamente seleccionado para garantizar la eficacia y minimizar los riesgos para el feto. Por esta razón y la importancia de estudiar estos escenarios que se pueden presentar en la mujer embarazada con TBC, el objetivo del presente artículo es dar a conocer el abordaje y manejo de la TBC en el embarazo para disminuir el riesgo de morbimortalidad maternofetal.