La búsqueda de la eficiencia urbana no es un concepto nuevo, se encuentra presente en muchas de las teorías y propuestas prácticas que se han venido desarrollando desde el nacimiento del urbanismo como disciplina a mediados del siglo XIX hasta la actualidad.El Urbanismo planteado en la época Modernista introdujo principios en la planificación urbana que se han mantenido vigentes hasta nuestros días.La Teoría General de la Urbanización, Reforma y Ensanche de Barcelona de I. Cerdá (1867), pone en valor elementos como la manzana como unidad mínima del diseño urbano, el transporte público o la diferenciación entre tránsito peatonal y vehicular, integrándolos en una trama urbana geométrica y jerarquizada.El proyecto de Ensanche, Reforma y Saneamiento de Cartagena (1896) de F. de Ramos, P. García Faria y F. de P. Oliver además de las características citadas planteaba una cuadrícula flexible que interrelacionaba el recinto histórico con los suburbios formando un todo unitario, diverso y con identidad propia.Respetando las características de los distintos ámbitos de desarrollo.Los ensanches del periodo Modernista introducen conceptos tan actuales como la manzana abierta como modelo más higiénico, la jerarquía viaria, las "comunicaciones interviarias" y la integración de la huella verde en el tejido urbano de forma homogénea.S. Rueda en "Visiones de la ciudad: del urbanismo de Cerdá a la ecología urbana", expone que es en las intervías donde se da respuesta integrada a la habitabilidad y a la vialidad además de ser el módulo de crecimiento de la ciudad.Apoyando el planeamiento en conceptos como la jerarquía viaria y la importancia de la manzana, el urbanismo desarrollado a través de los distintos ensanches en el arco mediterráneo durante la época Modernista supone una excelente base para establecer las contribuciones que estas actuaciones han representado