Así como el 5 de mayo de 1789 la Revolución Francesa establece las bases de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, originando un cambio a nivel mundial, el 25 de agosto de 1989 marcó un cambio estructural en la historia de Colombia, a través de la séptima papeleta, dando origen a la actual Constitución Política de nuestro país. Esta orienta el estado social de derecho en la defensa de la democracia e impide el ascenso del populismo o el autoritarismo; su fin fundamental es atender las reformas sociales que Colombia reclama en las calles. El inconformismo permanente de los ciudadanos debe materializarse en las reformas, ratificando y dando vida al espíritu de la Constitución Política de 1991; todo esto, a partir del diálogo y la participación ciudadana en todo su esplendor, máxime en un momento coyuntural que vivió el país, en el marco de la muy polarizada contienda electoral.