La infección por el virus de la hepatitis C (VHC) es una de las principales causas de enfermedad hepática crónica en el mundo 1,2. Con impacto variable, desde cambios mínimos hasta carcinoma hepatocelular (CHC)1. Las infecciones agudas suelen ser asintomáticas y, en su mayor parte; no mortales. Aproximadamente un 30% de las personas infectadas elimina el virus espontáneamente en aproximadamente 6 meses, sin necesidad de tratamiento. El 70% restante (55-85%), la infección se cronifica y así sus riesgos1–3. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a junio del 2021 se estimaban 58 millones de personas con infección crónica por el VHC; con 1,5 millones de nuevas infecciones anuales2. Se calculó que en 2019 fallecieron cerca de 290 000 personas principalmente por cirrosis y CHC2. Su distribución geográfica varía, siendo mayor hacia el mediterráneo oriental y Europa con aproximadamente 12 millones de casos2. La transmisión es sanguínea; la mayoría por exposición a la sangre por prácticas de inyección o atenciones de salud poco seguras, transfusión de sangre sin analizar, drogas y prácticas sexuales 2–4. Los antivíricos pueden curar más del 95% de los casos, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es limitado. En la actualidad no existe ninguna vacuna contra el VHC1–3. En nuestro país, se reportaron al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) en el año 2020, 473 casos nuevos de infecciones por hepatitis C, equivalente a una incidencia cruda de 0,9 por 100.000 habitantes5,6. Existen reducidas publicaciones del tópico en la literatura latinoamericana, en Colombia falta investigación sobre grupos clave; como hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), usuarios de drogas inyectables y/o inhaladas, reclusos7. Este estudio analizó fuentes secundarias de forma retrospectiva, de pacientes con diagnóstico de certeza de hepatitis C y que fueron tratados con Antivirales de Acción de Directa (AAD). El análisis fue enfocado en: variables sociales y demográficas, biomarcadores, efectos adversos, consumo de psicoactivos (inhalados) y probable relación con mayor incidencia, genotipo dominante.