Es conocida la tesis de Kierkegaard de que Abraham no puede ser tomado como un ejemplo moral, así sea tenido por el padre de la fe. La idea de Kierkegaard no es desestimar la valía moral del patriarca, sino reconocer que la transparente relación que se ha hecho entre filosofía moral y religión puede resultar errada, e incluso, peligrosa. Y es que considerar la vida espiritual como una de las formas de la vida moral puede, en todo caso, dinamitar la perspectiva misma de la vida espiritual.