Con base en la premisa según la cual el ser humano es social por naturaleza, se explica el modo que tiene el niño de establecer relaciones y vínculos, así como la evolución y diversificación de su mundo afectivo. La relación primaria en el ser humano es la que se establece entre el niño y su madre desde los momentos de la gestación. A partir de ahí, el apego se diversifica y se abre de manera progresiva desde el núcleo familiar hacia la escuela y la comunidad. En este capítulo se presentan los principales retos de los educadores en relación con los procesos de socialización de los niños, los cuales tienen que ver con las transiciones entre el hogar o el jardín y la escuela, así como con la dialéctica entre las conductas antisociales y las prosociales. Se plantean las interacciones servir y devolver, y la propuesta de la persona clave —key person— como dos modos de favorecer la socialización desde la cotidianidad. Finalmente, se proponen algunos modos de observar y documentar las interacciones y el proceso de socialización de los niños.