En la sociedad postsecular y en el ámbito universitario hay profesores que defienden que entre la racionalidad del conocimiento científico y técnico y la reflexión racional sobre las experiencias religiosas hay un conflicto irresoluble. Piensan que son excluyentes y existe entre una frontera cerrada. En este artículo mostramos que el conflicto de racionalidades se puede salvar con puentes interdisciplinares que implican aceptar el polimorfismo epistemológico. ¿Es posible establecer puentes racionales entre las ciencias y la Teología? ¿Qué mediaciones permitirían estos puentes? Responder positivamente puede colaborar a el regreso de la Teología a la Universidad pública.