El neurodesarrollo es un proceso complejo sobre el que actúan factores endógenos y exógenos, entre los cuales se encuentra la lactancia materna, que influye proporcionando los nutrientes específicos y a través del acto de amamantar, el cual favorece el vínculo afectivo, el apego, la seguridad emocional y el estímulo para el desarrollo. La investigación muestra creciente evidencia de que el amamantamiento tiene un efecto positivo a largo plazo sobre el neurodesarrollo, superior al de otras formas de alimentación infantil.