La regla de oro es una de las máximas morales más conocidas a nivel mundial, tanto en su versión negativa –no hagas a los otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti–, como positiva –trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti–. Aunque pueda entenderse fundamentalmente como una regla de empatía, también tiene un claro aire de familia con otras reglas de equidad y coherencia moral que impulsan una prueba de inversión de roles. El artículo repasa la rica historia transcultural de esta regla, analiza las diferentes interpretaciones posibles y profundiza en las dificultades de aplicación