La desaparición de la novela social y comprometida y de sus personajes más referenciales, como los denominados «históricos», «colectivos» o «arquetípicos», entre otras denominaciones, ha desarrollado en la narrativa contemporánea —como antítesis del realismo— un obsesivo y radical tratamiento del yo y de sus procesos internos de reflexión e introspección. El monólogo se va a convertir, pues, en una de las técnicas narrativas más utilizadas por los autores, como consecuencia de esta inmersión en la crisis de la identidad del sujeto contemporáneo. Este artículo aborda, desde esta prioridad del monólogo en la caracterización del personaje de las últimas décadas, su estatuto teórico, sus diferentes modalidades y clasificaciones y su tratamiento textual.