Este artículo se propone una aproximación a las prácticas históricas, sociales y culturales que conforman la tradición de la literatura infantil y juvenil (LIJ), en función de la representación de las circunstancias, los procesos, los agentes y las agencias intervinientes en la configuración de los discursos críticos de la literatura argentina para niños (LAPN) contextuados entre 2000 y 2013. Sostenemos que esta coyuntura aporta a la consolidación de la LIJ, asociada a la progresiva instauración de una producción literaria tanto como teórica que se manifiesta en su especificidad. Postulamos, asimismo, un abordaje analítico-interpretativo de textos críticos inscriptos en las décadas previas al mencionado periodo, a modo de historización de las discusiones teóricas y pedagógicas, orientando la puesta en tensión de los estereotipos acerca de la infancia y las hegemonías de los adultos, así como una reconceptualización de la literatura para chicos y jóvenes en clave de experiencia estética.