El siglo XXI se está consolidando como la era en que la imposición y el uso del discurso de la biopolítica se han perfeccionado. Con su desarrollo agigantado, surgen profundas transformaciones socioculturales y, por ende, la necesidad de recomprender las relaciones entre las áreas del conocimiento que, por algunos autores, se consideraban separadas y distanciadas en su análisis, tales como la ética, la política y el derecho. Debido a que el discurso de la regla mutó al aparecer la biopolítica, Foucault explica que la regla jurídica derivada de la soberanía transita hacia la regla naturalizada, es decir, a la norma que responde a una sutil colonización de lo jurídico por parte del saber médico. Esta transición solo es posible comprenderla si se entiende qué es el liberalismo y qué es,
 entendido como práctica y como racionalización de la gestión del gobierno en cuanto la armonización entre el desorden, la policía y la libertad.