La inclusión financiera es un factor determinante para el crecimiento económico de los países en vía de desarrollo, ya que promueven nuevas capacidades y posibilidades de acción para la población más vulnerable. Esa contribución fortalece la dinámica socioeconómica del sector productivo, y no solo es considerada como un mecanismo de financiación sino de inversión, desarrollo de proyectos productivos y promoción de la equidad, en el acceso a productos y servicios financieros. Por otra parte, la inclusión financiera representa una contribución a la producción y la generación de empleo, con el fin de fomentar la democratización, de tener un mayor alcance y efectividad de los instrumentos monetarios por los cuales el gobierno nacional realiza su intervención en los mercados financieros.