Uno de los principales aprendizajes que como humanidad nos dejó la pandemia del COVID-19 es que la incertidumbre y los cambios inesperados de entorno pueden ocurrir a la vuelta de la esquina. En este contexto, los seres humanos debemos pensar en términos de eventos pocos probables, o en palabras de —Taleb Nasim (2010)—de cisnes negros.