El presente artículo se propone mostrar que la idea de una “humaneidad no-incre-mentada”, que define el concepto de lo político de Walter Benjamin a principios de la década de 1920, se continúa subrepticiamente en lo que, en los apuntes preparatorios a su ensayo sobre Karl Kraus de 1931, llama “humanismo real de lo no-humano”. Las discrepancias que en cada caso Benjamin establece con la célebre noción de Übermensch acuñada por Friedrich Nietzsche será el hilo conductor que permite vincular ambos momentos. A partir de ello, se muestra cómo emerge en los escritos de Benjamin una singular política de lo (post)humano.