El proceso oral mercantil trajo consigo un cambio de paradigmas en el derecho mercantil mexicano. Desde un proceso en el que el principio dispositivo era la norma general; hemos pasado a uno en que el juez tiene las más amplias facultades de dirección procesal y medios de apremio para impulsar el procedimiento. Estas atribuciones les le conceden al juzgador para hacer realidad los principios procesales de oralidad, publicidad, igualdad, inmediación contradicción, continuidad y concentración. Rastrearemos a lo largo de las 3 etapas en que se divide el juicio oral -etapa de fijación de la litis; etapa preliminar; y, etapa de juicio oral- las facultades de apremio y de dirección procesal que al juzgador, como rector del proceso, le concede la legislación mercantil mexicana.