El artículo revisa literatura teológico-pastoral latinoamericana, de entre los años 1965 y 1968, a fin de percibir el modo particular como en Latinoamérica se recibió el Concilio Vaticano II. Se percibe así un cierto “clima eclesial”, que entiende que el proceso conciliar no ha terminado, lo cual invita a un cambio de mentalidad que debe articularse en estructuras nuevas que permitan la participación de todos en la responsabilidad y misión de la Iglesia. Conocer este “ecosistema eclesial y pastoral” del que bebió Francisco en sus primeros años, permite entender las orientaciones que el proceso sinodal está entregando.