La labor de limpieza es una tarea que se realiza a nivel mundial en diferentes ambientes y lugares, entre los cuales están los sectores privados y públicos en las diferentes industrias. De acuerdo con la Clasificación Nacional de Ocupaciones, las principales tareas de los aseadores están relacionadas con limpiar y preparar habitaciones para ser ocupadas; limpiar y desinfectar muebles y baños, recoger basura y vaciar los recipientes de desperdicios, lavar ventanas y paredes, barrer, trapear, lavar, encerar, sellar y brillar pisos, preparar los implementos de aseo requeridos en el desarrollo de sus actividades, entre otras. Por lo tanto, el objetivo de la limpieza puede describirse “como la contribución al mantenimiento de trabajo higiénico y ambientes públicos”. De acuerdo con la revisión de literatura, hay aproximadamente 3 millones de limpiadores en la Unión Europea, mientras que, en Estados Unidos, más de 4 millones de personas desempeñan esta labor. En ambos casos, esta tarea es realizada en su mayoría por mujeres. Los trabajadores quienes realizan la limpieza tienen un nivel educativo y estatus social bajo, las habilidades que se requieren para desempeñar dicha labor, son adquiridas durante el trabajo, evidenciando que son labores que no requieren educación o formación especializada. Los principales factores de riesgo en la labor de limpieza y aseo están relacionados con la carga física de la tarea, los movimientos repetitivos en miembro superior, posturas prolongadas, levantamiento y transporte de carga, lo que genera fatiga y desarrollo de desórdenes musculoesqueléticos.