Las tecnologías de información y comunicación han favorecido los procesos de formación, con lo que se ha posibilitado el surgimiento de nuevos modelos educativos que combinan de una y otra forma el uso de la virtualidad en la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, el uso de dispositivos tecnológicos también puede causar tecnoestrés y derivar en afectaciones a la salud, bienestar y desempeño de los profesores. Es fundamental, por tanto, identificar este peligro psicosocial emergente a fin de establecer medidas preventivas y correctivas que protejan al equipo docente y por ende favorezcan la calidad educativa.