Por medio del presente análisis se desea revisar la importancia del control y del manejo de los océanos frente a materias tan recientes como lo son las Relaciones Internacionales durante el siglo XX y el siglo XXI, en donde el poder de una nación o de un grupo de Estados se basa precisamente en cómo administra, explota y sobre todo controla sus mares. Es necesario revisar paralelamente la evolución que han tenido las civilizaciones humanas alrededor de los mares, entendiendo la talasocracia, y cómo permitió ir generando desarrollo a la naturaleza humana, pero también conflictos. Estos conflictos serían la semilla para dar origen al Derecho Internacional del Mar y su máxima normatividad internacional alcanzada con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar –Convemar- del año 1982, con el cual se buscaría codificar de manera multilateral la protección y control de los mares y los océanos. La normatividad por sí misma no es suficiente, por lo cual es necesario contar con un Poder Naval con el fin de lograr ejecutar el control y la respectiva aplicación del Derecho Internacional del Mar.