Durante la guerra anglo-española de 1804-1809, las colonias hispanoamericanas participaron en el sistema defensivo imperial hemisférico para resguardar, fundamentalmente, sus rutas comerciales e impedir la invasión de posibles fuerzas británicas. Por este motivo, el gobierno del Virreinato del Perú adoptó un plan general de defensa para dar protección a los puertos de sus jurisdicciones costeras. En esta guerra, el partido de Arica experimentó una fuerte movilización de milicias y de rearme armamentístico, medidas que apuntaron a contrarrestar la actividad naval británica en la zona. El problema principal que adoleció tanto el sistema defensivo de Arica, así como también la Intendencia de Arequipa en general, fue el conflicto por la dirección estratégica de la defensa entre las autoridades civiles y militares.