La leishmaniasis resulta una enfermedad infectocontagiosa causada por un protozoo del género Leishmania. Esta constituye un problema de salud importante para diversas regiones de América Latina. El aislamiento social impuesta a raíz de la pandemia de COVID-19 favoreció que disminuyera la incidencia de esta entidad, pero las actividades sociales de la normalidad se retomaron paulatinamente, imponiéndose que se retomen las medidas de seguimiento y control correspondientes.