El artículo estudia la renovación historiográfica del medievalismo, vista desde Valencia y desde la generación del autor, cuya formación universitaria data de la segunda mitad de los setenta del siglo XX. Con el fin de entender mejor lo que supuso esta renovación tras casi cuarenta años de dictadura, el estudio se remonta a los años veinte y treinta de dicha centuria, a los intentos de modernización y renovación durante la Segunda República, a su brusco final con el golpe de estado y la posterior guerra civil, con el asesinato, el encarcelamiento y el exilio de numerosos profesores universitarios, y el saqueo de la historia por parte del franquismo, que impuso su propia visión –nacionalcatólica e imperial– del pasado español y sus propios catedráticos adictos para ensalzarla e impartirla. Se examinan a continuación los primeros y tímidos intentos de renovación en los años cincuenta, con la llegada a la universidad de una nueva generación menos marcada por la guerra, y la auténtica transformación de la disciplina en los sesenta y los setenta, bajo la influencia combinada de los discípulos de Vicens Vives –Reglà, Giralt, Nadal y Fontana– y del ensayista Joan Fuster, coincidiendo con los importantes cambios económicos, sociales y culturales de la época. Por último se analiza la renovación del medievalismo en el marco más amplio de la transición a la democracia y en el más estricto de la etapa formativa de la generación del autor. Un recorrido que se cierra con los nuevos caminos que tomaría el medievalismo a partir de los años ochenta, dejando atrás la autarquía y el ensimismamiento de décadas anteriores y abriéndose a las propuestas y preocupaciones de la historiografía peninsular y europea.