La educación inclusiva o, la educación para todos, ha sido un desafío que todas las naciones quieren cumplir. Desde la primera conferencia realizada por la UNESCO en 1994 en Salamanca, se habla de la población con discapacidad, como una comunidad de derechos y participación dentro del marco de la justicia, la igualdad y la democracia. Es por ello que, la escuela como primer agente social, debe posibilitar espacios de aprendizaje y prácticas pedagógicas donde se priorice los objetivos de una sociedad más unida y comprensiva por la diversidad. Sin embargo, la carencia de estrategias, recursos, metodologías y formación profesional docente ha dificultado dar una respuesta hacia la diversidad, provocando que el índice de deserción escolar aumente y la segregación sea una práctica continua en la escuela. El objetivo de esta investigación es explicar las prácticas pedagógicas implementadas por los docentes de secundaria, que favorecen la inclusión de estudiantes que presentan discapacidad cognitiva.