Este artículo analiza una serie de caricaturas que fueron publicadas en el periódico Eguna a comienzos de 1937 y que trataban de ridiculizar al enemigo fascista –tanto interior como exterior– durante la Guerra Civil en el País Vasco. Estas caricaturas antifascistas, además de ridiculizar y vilipendiar al bando sublevado representándolo con la imagen de un adversario cruel, salvaje e invasor contra el pueblo vasco en una lucha desigual durante la contienda, contribuyeron al mismo tiempo a la construcción del enemigo como el otro frente a un nosotros vasco, cumpliendo por tanto una función identitaria.