Este trabajo estudia la construcción de una identidad relacional caribeña planteada en Doce cuentos peregrinos a partir del análisis de la relación, la errancia y el posoccidentalismo, y del estudio del paisaje como articulador semiótico. Se examina la escenificación del primer encuentro de los caribeños en situación de diáspora física y su forma de entender su acontecer tras crear su primera imagen de la cultura y subjetividad foráneas. Se argumenta que este libro ilustra formas de vida y espacios transnacionales y boceta una estética que recrea la Relación en el nuevo caos-mundo desde la perspectiva de un sujeto caribeño.