Durante la pandemia la educación escolarizada fue considerada una actividad no esencial, lo que condujo al cierre de las escuelas, generando diferentes problemas; uno de los más relevantes fue la ausencia del aprendizaje por cuenta del propio estudiante, lo que colocó al autodidactismo como una cualidad altamente necesaria de los estudiantes, sobre todo en los de educación superior. Aunque la autonomía intelectual, base del autodidactismo, se ha postulado como meta a alcanzar por las instituciones educativas, en Latinoamérica lejos está de su consecución. En el presente trabajo se mencionan algunas de las situaciones que han limitado la emergencia de la autonomía intelectual, y se recupera la noción de interacción didáctica para señalar la relación que mantiene el trabajo docente con el comportamiento autodidacta, sobre todo en términos de los ámbitos de desempeño didáctico que favorecen que el estudiante trascienda su situacionalidad. Se mencionan algunas condiciones que promueven desempeños estudiantiles más complejos, novedosos y con independencia de la figura docente. Finalmente, se plantea la necesaria extensión de la enseñanza al aprendizaje gestionado por el propio estudiante.