La investigación narrativa ha creado un interés en las últimas tres décadas por la forma de indagar e interpretar las realidades, ya que la narración se entiende como una condición epistemológica, ontológica y axiológica de la vida social y, a su vez, como un método de interpretación, conocimiento, creación y análisis. También, los relatos son un vistazo a las construcciones culturales e identitarias. Para eso nos debemos preguntar qué sentido tiene la narración en las vidas y qué papel juega la escucha en todo esto. Por otro lado, la investigación narrativa es comprendida como una herramienta dinámica y multiescalar que reivindica (y recupera) las experiencias. De tal modo que esta noción toma importancia porque atiende las características de los sujetos en contextos y coadyuva en el otorgamiento de significados a las propias vidas. Ahora bien, todo lo anterior es posible acercarlo hacia la investigación educativa. De esta forma, se crea un argumento diferente ante las posiciones positivistas, causales, probabilísticas y eficaces que han arropado la construcción del saber pedagógico. Finalmente, el texto pretende realizar una reflexión alrededor del concepto para tener una claridad de los retos y alcances que la investigación narrativa puede llevar a cabo en la educación.