En este artículo el autor busca abrir las discusiones respecto del papel del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997) en la tramitación del legado de violencia en la revolución sandinista a fin de seguir generando explicaciones sobre la sistematicidad de la violencia política en el país y su peso en la democratización hasta la explosión civil de 2018. Para esto se analizan los diversos “discursos hábiles” del gobierno Chamorro a través de los cuales se instauró una memoria “encuadrada”, institucional. El “dimensionamiento” de la violencia es la propuesta con la que se concluye, anotándose diversas tareas para democratizar la memoria nicaragüense.