La endocarditis infecciosa tricúspide es poco frecuente. Habitualmente ocurre asociada al uso de drogas o procedimientos invasivos como hemodiálisis, catéteres y marcapasos. Las lesiones graves pueden necesitar tratamiento quirúrgico con resección tricúspide total, con o sin reemplazo inmediato. A continuación se relatan dos casos sin reemplazo valvular por más de 15 y 20 años. Presentaron síntomas de insuficiencia cardíaca tardíamente. La sobrecarga volumétrica enmascaró la disfunción ventricular siendo el strain importante para la detección precoz de la disfunción ventricular. La resección tricúspide sin reemplazo puede utilizarse con carácter temporal, siendo recomendable el implante de prótesis lo más precozmente posible para preservar la función ventricular.
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Infective Endocarditis Diagnosis and Management
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FuenteRevista de ecocardiografía práctica y otras técnicas de imagen cardíaca