La aspergilosis pulmonar clásicamente se ha considerado como una enfermedad de paciente inmunocomprometido (neoplasias hematológicas, neutropenia severa, trasplante de órgano sólido, virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida VIH/SIDA) o que afecta a pacientes inmunocompetentes, pero críticamente enfermos. Sin embargo, durante la pandemia por COVID-19 el comportamiento de las infecciones fúngicas ha cambiado, siendo observada con mayor frecuencia en la actualidad. Se presenta el caso de un paciente masculino de 20 años, procedente de la Isla de San Andrés, al norte de Colombia, sin patología previa conocida, ingresa al servicio de urgencias cursando con cuadro de tres días de fiebre y tos seca. A su ingreso el paciente está consciente, con fluctuación de la atención, taquicardia y febril. Examen pulmonar y abdominal sin alteraciones. Paraclínicos con leucocitosis, neutrofilia, prueba rápida para COVID-19 negativa y NS1 para dengue negativa. La radiografía de tórax en proyección lateral evidencia infiltrados intersticiales y en tomografía, lesiones nodulares de bordes mal definidos algunos espiculados, con infiltrado intersticial vecino (depósitos tumoral o infeccioso). Resultado de RT- PCR SARSCoV-2 positivo: por hallazgos radiológicos se realiza biopsia pulmonar por toracoscopia, cuyo estudio histológico revela nódulos múltiples y estructuras fúngicas en su interior compatible con aspergillus. Se inicia terapia de primera línea con voriconazol y egreso asintomático al completar tratamiento. Se concluye que las infecciones fúngicas representan un reto diagnóstico, su retraso, por falta de sospecha en el paciente inmunocompetente impacta en la morbimortalidad. El aumento de las infecciones fúngicas durante la pandemia, obliga a considerar la aspergilosis como diagnóstico diferencial en paciente con COVID-19, con fiebre persistente y hallazgos radiológicos atípicos.