Pareciera un ejercicio sencillo para todo latinoamericano escribir un ensayo sobre la importancia de un país como Brasil en el concierto regional e internacional; sin embargo, al iniciar el proceso de indagación que llevó a este artículo científico además de conocer un número importante de condiciones, estrategias y acciones de la política exterior de Brasil, también fue notable la falta de información o mejor, la falta de interés académico que particularmente existe sobre este cuasi-continente vecino, interés cuyo lugar ha sido por tradición ocupado por las acciones en el sistema internacional de Estados Unidos por supuesto, de la Unión Europea y muy reciente de China y otras potencias emergentes1 , entre ellas, el mismo Brasil. No obstante, se encontró un creciente, generalizado y documentado atractivo sobre los procesos y actuaciones de Brasil en el concierto internacional, actuaciones que parecieran haberlo condenado a la condición eterna de potencia emergente frente a la que el mismo presidente Lula manifestó públicamente estar “cansado”. Esta y otras diferencias, dicotomías y desigualdades presentes en Brasil, así como sus efectos sobre su vocación como potencia son los objetos de estudio que han dado origen a este trabajo.