Las intervenciones de Beatriz Sarlo a propósito de cuestiones cinematográficas continúan y expanden sus preocupaciones en tanto que crítica literaria. Sin duda, se aproxima al cine con las herramientas que aprendió en la literatura, pero, a diferencia de lo que suele suceder con muchos críticos culturales, no piensa los films como un objeto derivado. Más bien, al contrario: cuando escribe sobre Chantal Akerman, sobre Rainer Fassbinder, sobre Claude Lanzmann o sobre Raya Martin, despliega una erudición cinéfila que le permite amplificar su pensamiento literario y proyectarlo como una compleja teoría política de la cultura.