El presente artículo es producto de la investigación “lo común: cuerpos deshechos en relación con el desecho” desarrollada en Moravia en la Ciudad de Medellín. La observación situada, el acceso a documentos de archivo, a imágenes, a entrevistas, hicieron posible comprender los procesos tanto de supervivencia como políticos de los habitantes. De igual manera, los asuntos teóricos fueron relevantes para la comprensión del caso particular. El método usado es “el disparador”, el cual se basa en el encuadramiento de la mirada, para acercarse o alejarse del fenómeno observado de manera intencional. Un encuadre ampliado permite ver los fenómenos en relación con lo institucional; asimismo, en la posición de quien observa, a través del gesto de acercarse, el investigador realiza un encuadre de detalle para enfocar el fenómeno y así percibir sus señales. Precisamente una de las señales percibidas en este contexto investigativo tiene que ver con la comunidad: palabra usada de manera complaciente en los discursos económicos, políticos y educativos. Gracias a la investigación “in situ”, se encontró que, a través de sus acciones, los habitantes de Moravia contradicen la concepción tradicional de comunidad procedente de las Ciencias Sociales. A contra pelo, los habitantes de Moravia se unen en procesos de coactividad alrededor del desecho, es decir, alrededor de la producción de lo común. En la medida en que no defiende una concepción unitaria del ser humano y no privilegia su tematización en abstracto, además de que no dispone de un conjunto determinado de métodos, la antropología histórico-pedagógica es la perspectiva en la cual se inscribe la investigación. Se concluye que es necesario no solo resistir al lenguaje en el lenguaje mismo en lo referente al uso de la noción de comunidad, sino también avanzar hacia la comprensión de la producción de lo común como posibilidad para la creación de diversas formas de relaciones humanas.