En la actualidad se ha observado un renovado interés por comprender los efectos que los procesos de integración regional han tenido sobre el nivel de actividad económica de sus países miembros. Las razones que explican este resurgimiento se pueden encontrar en el argumento de que por medio de este tipo de acercamiento comercial es posible mitigar la pobreza y reducir la inequidad. Por ejemplo, Gnimassoun (2019), destaca que existen impactos diferenciados en los beneficios de los procesos de integración regional que obedecen a una serie de factores como el grado de diversificación de las economías, su desarrollo financiero y la calidad de su infraestructura. En el caso de América Latina, Nieto y Rendón (2019), exploran el efecto que sobre la convergencia del PIB per cápita ha tenido el proceso de integración del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), entre sus países miembros, y encuentran que no se ha favorecido de forma homogénea el crecimiento económico, no obstante, el principal socio comercial, Brasil, es la nación que más beneficios obtiene, debido a que sus socios comerciales reciben sus exportaciones con un alto grado de valor agregado.