Resumen.Como todo proceso de cambio, la Transición española supuso una ruptura en la vida de la gente y en la manera en que las personas interpretaban la realidad.Esa travesía hacia otra forma de convivencia también se produjo en la poesía del momento, que pasó de la corriente culturalista predominante en la primera mitad de los años setenta, a la poética de la vida, de la calle, que acabó imponiéndose a principios de los años 80, y que se ha mantenido vigente hasta la poesía actual, en la que la política y la protesta han vuelto a ser la base de nuevas poéticas.Aquella generación surgida en los 80 tras la instauración de la democracia defendía una poesía más diáfana, unos versos que atendieran a la gente, que hablase el lenguaje de la calle.En este estudio pretendemos abordar ese proceso de cambio y cómo ese nuevo realismo va a ramificarse en distintas tendencias que amparan y atienden a las distintas relaciones del hombre con la naturaleza, con las afueras, que no van a dejar