Dentro de la coyuntura actual, los arquetipos corporales referentes a la salud y la enfermedad se han construido con base en las disposiciones y los discursos resueltos desde la ciencia biomédica. A partir de esta premisa, el texto reflexiona en torno a la forma que se concibe el cuerpo en el deporte desde las distintas fuerzas sociales, políticas y económicas que lo atraviesan. Así mismo, describe la forma en que las instituciones biomédicas terminan por reproducir las disposiciones instrumentales y mecanicistas de los deportistas, a costa del influjo de intereses económicos que se concentran sobre estos cuerpos deshumanizados. Concluyendo que la deshumanización del deportista está motivada por intereses económicos y resulta en la instrumentalización del cuerpo del atleta por medio de las prácticas biomédicas y las medicinas alternativas.