Este estudio examina dos tipos de percepciones relacionadas con los medios de comunicación (percepción de los medios hostiles y percepción de tercera persona) y su relación con la polarización afectiva, o la creciente hostilidad partidista entre miembros de partidos opuestos en Brasil, México y Estados Unidos. Operacionalizando la polarización afectiva como la discrepancia estimada entre los miembros del propio partido político y los de otros en ciertos rasgos de personalidad, como la inteligencia, el preocuparse por el bienestar de la humanidad, el estar informado, o el ser tolerante, encontramos correlaciones positivas fuertes y estadísticamente significativas entre dichas percepciones y la polarización afectiva. En otras palabras, pensar que los medios están sesgados en contra del propio bando y pensar que los partidarios del otro lado son más susceptibles a la influencia sesgada de los medios, se asocia directamente con lo que uno siente acerca de los que pertenecen a otros partidos. Las implicaciones de estos hallazgos se discuten en relación con la prominencia de las percepciones de sesgos mediáticos y la polarización afectiva en países con diferentes niveles de profesionalismo mediático y polarización partidista.